Vanidad: otra forma de morir por dentro

Sin importar hacia donde miremos, ya sea caminando en la calle, viendo la televisión, leyendo una revista o mirando las redes sociales, lo que más encontramos son muestras de vanidad, ese deseo muchas veces adictivo de adorar nuestra propia imagen, desde una selfie hasta la exposición de la intimidad en los lugares más públicos e inadecuados.


Me es imposible no recordar esas palabras del rey Salomón expresadas en el texto bíblico, cuando dice "vanidad de vanidades, todo es vanidad". La palabra vanidad es usada 75 veces en la biblia, y viene del griego "mataiotes" que significa vaciedad, futilidad, frustración y transitoriedad. Si tomamos estos significados y comenzamos a revisar en nuestra propia vida y en nuestro entorno, e identificamos las cosas que hacemos por simple vanidad, probablemente podríamos encontrar que una parte de nuestra existencia cotidiana (y para algunas personas casi toda su existencia) es simplemente vanidad, algo vacío y carente de sentido.


En un mundo donde la gente se compara con los demás por medio de las publicaciones de las redes sociales, y todos nos quieren hacer pensar que son felices, exitosos, más lindas/os de lo que realmente son, o que saben cosas que en verdad no tienen idea, o incluso que llevan vidas repletas de "sentido y propósito" cuando en realidad están más perdidos que la mayoría y eso también lo han convertido en una pose que quieren comunicar y "vender" para los demás; se hace totalmente necesario el poder ser conscientes de qué es lo "real" y qué es solo publicidad de la vanidad de otros. Esa capacidad de discernir entre lo real y lo ilusorio, tanto con los otros como principalmente con nosotros mismos, nos ayuda a conocernos, ser genuinos, conectar con propósitos muchísimo más elevados que la mera satisfacción del ego.


No es difícil ver cómo detrás de tanto discurso y foto con sonrisas hay historias de tristeza, carencia, repleta de miseria, de esa que duele de verdad, de esa pobreza humana, pero ¿qué importa si tengo más seguidores y más likes?. Estamos en un momento y contexto donde morir por dentro es sencillo, perdernos entre el ruido de los mensajes vacíos, querer ser también nosotros los que pasan al frente y dicen "sus verdades" o quienes "inspiran y guían a los demás", en un acto que finalmente es la soberbia propia del que no han tenido mucho aún.


La vanidad nos puede cegar y así hacernos caer en la sombra de la ignorancia propia. Creo firmemente que tenemos un compromiso personal, una cita con nuestro propósito y nuestro corazón. Un encuentro con un llamado que no es para nosotros, porque incluso si fuéramos gigantes, estaríamos dejando demasiado pequeño ese sentido de misión.


Reconocer en nosotros la maravilla de lo incompleto, la consciencia de lo pendiente, el descubrimiento del no saber ni tener respuestas. La quietud que nos puede dar el saber que no tenemos que mostrar nada, ni aparentar nada, ni recibir nada de los demás, que lo único que debemos hacer es ser nosotros, descubrir qué versión de nosotros es la que requerimos desarrollar, y desde ahí vivir en coherencia, aunque ella parezca muchas veces traer más costos que beneficios.


Un vida con sentido y propósito traerá mucha gente que se querrá sumar a nuestro camino, pero también muchos que dirán mentiras de nosotros, que querrán colgarse del aparente éxito o ser quienes busquen hacer caer los frutos que podamos haber conseguido. Nada de eso nos debe realmente importante, porque nuestro camino de perfección personal no es para los demás, ni para ser un ejemplo, ni una guía, ni nada de aquello que nuestro ego pudiera llegar a poner en nuestra mente en algunas ocasiones. Simplemente ser mejores y vivir consecuentemente será la revolución más grande, la verdadera rebelión al estado actual de las cosas. No es necesario marchar, ni hacer un paro o tomarse una avenida, o publicar consignas en internet, la verdadera revolución es la que surge de lo genuino y verdadera, y no es posible llegar ahí si no dejamos atrás nuestra vanidad y nos hacemos cargo de nosotros, con las luces y sombras, con entereza y compromiso, para lograr renacer por dentro y ser aquello que siempre necesitamos llegar a ser.

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