¿Valdrá o no la pena la famosa jornada 4×3 que permite la reforma?

La Reforma Laboral permite que, en algunos casos, los empleados trabajen la misma cantidad de horas semanales, pero concentradas en cuatro días. Algunos expertos dicen que así la gente llegará más cansada, otros, que lo hará más motivada.

Camila Infanta S.



La pregunta es simple: ¿quién no querría tres días de fin de semana si se lo ofrecieran? Esto es lo que permite, a través de una redistribución de las horas de trabajo semanales, la Reforma Laboral, que entró en vigencia el 1 de abril.


La nueva ley da la opción de que los trabajadores concentren sus jornadas laborales en cuatro días y descansen tres, pero manteniendo las 45 horas de labor semanales que ya establecía la ley y, también, permaneciendo un máximo de 12 horas diarias en oficinas, locales o industrias.


Según estipula el artículo 374 de la ley, este acuerdo se debe realizar como un “pacto especial de trabajo” y podrán participar únicamente las empresas que “tengan una afiliación sindical igual o superior al 30% de sus trabajadores”.


La duración del acuerdo podrá durar, como máximo, tres años.

Se trata de una idea diferente a la presentada por la diputada PC Camila Vallejo, parar rebajar de 45 a 40 las horas semanales de trabajo, sin disminuir las remuneraciones (ver recuadro abajo).


Ésta es una iniciativa que todavía no comienza su discusión legislativa, mientras que la posibilidad de la jornada 4X3, ya es ley. ¿Pero es o no una buena idea? Sobre esa pregunta, los expertos no coinciden.


Más cansancio

El psicólogo laboral y director ejecutivo de Smart Coach, Isaías Sharon, asegura que “el beneficio es ninguno. O sea, de manera práctica, vas a tener a una persona que trabaja más horas al día, está más cansada, tiene un peor clima laboral, pues la gente está más irritable, con menos tiempo y eso, sin duda, tiene repercusiones”.


“Al final, ése día adicional se va a ir, en gran parte, en recuperarte de ese agotamiento. Es una tontería”, recalca.


Productividad

Sharon, sin embargo, destaca que la norma abre el debate para que las partes se pongan de acuerdo en cómo quieren producir, cómo quieren construir su carga laboral y cómo quieren hacer más felices a los trabajadores.


Javier Bermeosolo, consultor legal de la empresa de recursos humanos Randstad Chile, dice que la iniciativa, si bien está sujeta a ciertas restricciones legales, permite poner en discusión cómo implementar la medición de la productividad en las compañías, qué metodologías se utilizarán y cómo esto se comunicará.


“En la medida de que haya un cambio de mentalidad de gestionar las empresas en base a utilidades, vemos que no sólo es positivo, sino que favorable tanto para trabajadores, quienes cuentan con más tiempo disponible ininterrumpido, generando una mejor recarga de energías. Y, por otro lado, también para las empresas, en términos de contar con trabajadores más motivados, que impactarían en la tan ansiada productividad”, dice.

“Vas a tener a una persona que trabaja más horas al día y está más cansada. Al final, va a pasar que ese día adicional se va a ir, en gran parte, en recuperarse”. Isaías Sharon,, vocero de Smart Coach.”

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