No te compres una pelea


Cuando tenemos una pareja es por un millón de razones. Claramente nos gusta compartir nuestro tiempo con esa persona especial, nos reímos, compartimos nuestros sueños, planes, anhelos y temores. Nos gustaría muchas veces pasar la mayor cantidad del tiempo juntos y compartirlo todo, convencidos que no existe un espacio más completo y feliz que el estar juntos.


Sin embargo, solemos olvidar que no somos iguales. Que aunque tengamos la sensación de que nuestra pareja es un complemento perfecto para nuestra vida, y viceversa, tenemos inquietudes, ritmos, visiones y formas diferentes de hacer las cosas y de vivir la vida.


Generar un espacio conjunto para la relación, no debe ser sinónimo de absorber los espacios individuales de cada uno de sus miembros. Un espacio de pareja que sea motivante y nutritivo es abierto al ecosistema y necesidades de cada uno, y no un probeta que busca por sí sólo entregar los nutrientes que naturalmente también se encuentran en otros espacios.


Una instancia muy común tiene que ver con las salidas a los centros comerciales. Usualmente él sabe lo que quiere comprar y probablemente ya lo ha visto y revisado por lo que el proceso de compra es bastante más breve al interior de la tienda. No tiene más ciencia que ir al lugar, pedir el producto y comprarlo.


En cambio suele pasar que ella tiene alguna noción general sobre lo que busca, pero se lanza a recorrer los pasillos en busca de aquello que acapare su atención y logre tanto interés como para ser digno de ser llevado con ella. Usualmente, no es sólo un artículo el que cumple con dichas condiciones, por lo que lo que podría haber sido un grato momento de pareja para salir de compras, se puede transformar en horas de peregrinaje al interior del centro comercial, en que las caras se van poniendo cada vez más largas.


Ella querrá evitar cualquier tipo de complicación extra al que ya tiene sobre sus hombros al no saber bien qué elegir. Él no quiere que las cosas se pongan mal, pero ya se siente molesto de estar tanto tiempo caminando tras ella mientras el proceso parece no acabar. Esto usualmente termina con la pareja pasando un mal rato y comprando una discusión.

Entonces, ¿qué se hace?… obviamente que uno puede compartir todas las instancias con la pareja, pero no todas todo el tiempo. Una gracia que tenemos es que la vida nos ha regalado amigos, compañeros de trabajo o familiares con quienes también podemos compartir ciertas cosas. Finalmente, ¿cuál es el problema con que ella salga de compra con sus amigas y se vaya en eso el día completo?, mientras eso ocurre la pareja no desaparece ni el amor se queda colgado en alguna estantería de la tienda. Simplemente, tiene que ver con los tiempos y espacios de cada uno.


No siempre es simple de aprender esta situación, sobre todo cuando el ímpetu del estar juntos es fuerte. Sin embargo es bueno tener esos espacios para cada miembro de la relación y vivirlo sin dramas. Salir con amigos no es sinónimo de amar menos ni de haber perdido un espacio en la relación. Sino más bien de haber conquistado algo que antes no se tenía, a saber, la seguridad de estar juntos también cuando se está separados, y de cuidarnos y amarnos al respetar las instancias del otro como individuo que tiene sus tiempos y necesidades más allá del vínculo de pareja.


Entonces, la próxima vez que salgan a comprar, piensen bien si comprarán una linda instancia o una nueva pelea.

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