Máquinas de Manipulación


Cada persona es un mundo, con riquezas y estrategias que nos permiten construir todo aquellos que nos podamos proponer. Juntarnos con quienes nos complementen y se transformen en nuestros compañeros de viaje es fundamental en el desarrollo de las personas. Pero muchas veces nos rodeamos de personas que en vez de aportar a nuestro desarrollo, se transforman en verdaderas cargas que limitan el crecimiento y el potencial que tenemos.


Una de las estrategias más comunes y desgastadoras son las personas que resultan ser verdaderas máquinas de manipulación. Siempre encuentra la manera de librarse de la responsabilidad de su vida y construyen discursos repletos de buenas intensiones que buscan justificar el hecho de que cualquier otro debe, casi por razones humanitarias, hacerse cargo de las más inverosímiles situaciones y excusar al manipulador de total responsabilidad, la cual desde un inicio señala no tener realmente.


Es cierto que uno puede tener una mano cariñosa y comprensiva, y que la solidaridad con otras personas es algo que nos hace bien a las personas. Pero es muy diferente el terminar haciéndose cargo de la mochila que es del otro y sobre la cual no tenemos mayor injerencia. ¿Cuántas veces te has sobrecargado al “ayudar” a un manipulador profesional? ¿cuántas veces te has sentido tonto o tonta por haber aceptado hacer algo que sabes no te corresponde y constituye casi un abuso?… quizás es algo que nos ha pasado a todos, porque las personas son estas características andan sueltas por todas partes.


Parte del desarrollo personal es ser capaces de reconocer los asuntos que nos corresponden a nosotros y hacernos cargos de forma íntegra y adulta. Tomando acciones concretas que permitan hacer de cada situación, aquello que realmente queremos que sea. Sin embargo, una de las cualidades de los manipuladores es que se escudan en aquello que parece “obvio” o ligado al “deber ser”, y depositan la responsabilidad en los demás, por lo que esas personas no tienen absolutamente nada que mejorar, porque el asunto es planeado como externo a su control.


Esta maniobra, muchas veces con rasgos de trastorno de personalidad, es violencia. Si no lo sabías, la manipulación es un acto de violencia, con el cual se busca doblegar la posición de la otra persona a favor del manipulador. Como los manipuladores saben desbordar sus emociones y cargarlas en los hombros de los demás, muchas personas invadidas por la angustia aceptan y transan aquello que en el fondo no es transable.


Para tener una vida saludable es importante reconocer nuestro campo de acción y hacer una división responsable sobre las cosas que cada uno se debe hacer cargo y aquellas que pertenecen a la responsabilidad de otros individuos. Sin aislarlos, ni ser egoístas, es simplemente asumir cada uno sus asuntos y avanzar cada cual con sus desafíos, metas y necesidades. Las máquinas de manipulación son peligrosas, pudiendo llegar a ser perversas y destructivas en las relaciones con otras personas. ¿Y tú dónde te sientes?

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