¿Auto-cuidado o la otra mejilla?

Durante años he tenido la reflexión sobre la invitación de dar la otra mejilla, tan conocida por el texto bíblico en que Jesús invita a dar otra oportunidad, a no responder de igual forma a quienes nos agreden, por el contrario invita a darles lo que quieren, a actuar bien hacia ellos, a darles amor y ser compasivos.


Esta idea, tan central en la concepción cristiana, y tan desafiante para nuestra naturaleza humana siempre me ha parecido compleja de llevar a cabo, y a ratos una posición que puede entrar en conflicto con la idea del auto-cuidado. ¿Debo yo ceder a quien me daña? ¿dónde queda entonces el cuidarse?, supongo que la propuesta realizada en la Biblia parte de algunas bases. Seguramente la primera es que estamos actuando para cultivar nuestra vida espiritual y nuestro futuro celestial, por lo que la rencilla de este plano de existencia no es realmente importante como para darla hasta el fin. También, supongo que es una invitación a elevarnos a un estado superior, tanto de consciencia como de actuar. Todo eso me parece bien. Sin embargo, sigo pensando en el auto-cuidado y la auto-conservación.


Personalmente no creo ser una persona que tenga enemigos, lo que no me ha dejado exento de sin vergüenzas y estafadores (como lo comenté en una publicación anterior), he intentado, a ratos con éxito y a ratos sin, poder tomar esta invitación y ser misericordioso, ofrecer oportunidades, iniciar un proceso para el perdón, ser generoso en mostrar perspectivas y en dar las energías que tengo y las que me faltan en conversaciones que lamentablemente suelen ser siempre inertes. Entonces, ¿hasta dónde dar la otra mejilla si uno tiene solo dos?, con esto no quiero decir que deban ser literalmente dos opciones, solo pienso que todo tiene un límite, de hecho el mismo Dios bíblico se aburre de ser benevolente y destruye pueblos o incluso la creación con la historia del diluvio universal, lo que me hace pensar que todo tiene un límite, y que por lo tanto el auto-cuidado también puede ser la frontera donde toda contemplación comprensiva lleva también a un fin.


¿Hay que volver a intentarlo? soy un convencido que sí... donde se cierra una puerta debe haber una ventana disponible, y si no la hay quizás sí se encuentre una pequeña grieta por donde poder colar un mensaje que vuelva a invitar a quien hace mal a por lo menos dejar de hacerlo (hablar de arrepentimiento y reparación sería mucho pedir con alguna gente).


Debes ser amorosos y trabajar la misericordia, que en lo personal ha sido una lección difícil de aprender y aún no la consigo como quisiera. Sin embargo, también debemos ser amorosos y comprensivos con nosotros mismos, con nuestras propias heridas, con los procesos internos que requieren su tiempo y recorrido propio. Esto no quita que demos la otra mejilla, pero considerando bien que aún tengamos una, porque tampoco podemos entregar lo que ya no está, lo que se rompió o simplemente se acabó por el uso del tiempo. Cuidarnos es importante y eso no solo es alejarse de aquello o aquellos que nos hacen mal, sino que también es acoger los tiempos de los procesos internos, incluso aquellos que nos ayudarán a ser como niños y volver a ver a los demás y a nosotros mismos, con la inocencia y apertura de que cada historia puede volver a iniciar al salir nuevamente el sol.

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